Este documento analiza los movimientos sociales en América Latina en las últimas décadas. Señala que los movimientos sociales han adquirido un protagonismo central en la región y han logrado producir varias rupturas institucionales. Explora los repertorios y actores de la acción colectiva y sugiere una "normalización de la protesta" con la diversificación de los grupos que participan, incluidas las clases medias. En general, considera que los movimientos sociales buscan ampliar la capacidad de inclusión de la dem