Los reservorios almacenan agua para consumo humano y regulan la presión de acuerdo a la demanda de la población. Pueden ser de cabecera para abastecer directamente a la población, flotantes para regular presión, o elevados con una cuba y fuste para aumentar la altura dinámica y el flujo de agua en la red de distribución. La geometría de los reservorios puede ser cuadrada, rectangular, cilíndrica u otra forma, dependiendo del diseño arquitectónico.