El documento discute la importancia crítica de las redes en el contexto económico, político y social del siglo XXI, subrayando la creciente demanda de conocimiento estructurado para su diseño y operación. Destaca la fragmentación de la investigación actual en el área de redes y la urgencia de invertir en la ciencia de redes como una prioridad nacional. Además, se enfatiza la necesidad de gestionar el conocimiento de manera estratégica para facilitar su acceso y aplicación, lo que puede acelerar el desarrollo colectivo.