El documento reflexiona sobre la dignidad de la persona humana. Argumenta que cada persona tiene una dignidad intrínseca porque está hecha a imagen y semejanza de Dios. Cada vida humana es valiosa desde la concepción hasta la muerte natural. Sin embargo, en la actualidad existe una "cultura de la muerte" que amenaza el derecho fundamental a la vida a través del aborto, el suicidio asistido y otros medios. El documento concluye instando a educar a los hijos sobre el valor sagrado de toda vida humana.