El documento es una carta encíclica del Papa Juan Pablo II sobre el valor y carácter inviolable de la vida humana. Resume las nuevas amenazas a la vida como el aborto, eutanasia y suicidio. Explica que la dignidad de la persona humana está llamada a participar en la vida de Dios, pero nuevas prácticas socially aceptables atentan contra la vida. Concluye invitando a la Iglesia a ofrecer signos de esperanza trabajando por la justicia, solidaridad y una nueva cultura de la vida.