El rev. Sun Myung Moon comparte su profunda conexión con la naturaleza desde su infancia, caracterizada por la curiosidad y el deseo de explorar todos los elementos del entorno. Describe sus experiencias al subir montañas, tocar plantas y observar animales, destacando la importancia del amor y la paciencia en las relaciones interpersonales y con los seres vivos. A lo largo de sus relatos, enfatiza la conexión íntima entre la mente, el cuerpo y el amor como fuerzas esenciales en la vida.