Los derechos humanos son inherentes a todos los seres humanos y son esenciales para garantizar una vida digna. La soberanía y los poderes del estado se refieren a la organización y ejercicio del poder, mientras que el estado de derecho implica responsabilidad ante las leyes. La convivencia democrática y la cultura de paz promueven valores de respeto y aceptación entre las personas para fortalecer las comunidades.