El documento expresa indignación por un artículo en el que el Director General de la FAO y el Presidente del BERD promueven que el sector privado lidere la agricultura mundial. Critica que ignoren la mayor productividad de los pequeños agricultores y que su visión destruirá la agricultura campesina. Exige que en cambio se fortalezca a los agricultores familiares, se protejan sus tierras de los acaparamientos, y se desarrolle una agricultura digna y respetuosa.