El documento explora la relación entre identidad y patrimonio en la sociedad moderna, destacando la importancia de la participación ciudadana en la construcción de una memoria colectiva. Se define el patrimonio como aquello que la comunidad valora, y se mencionan diversas categorías de patrimonio reconocidas por la UNESCO. Además, se propone una metodología de cartografía participativa para vincular a los ciudadanos con su patrimonio local y fomentar la cohesión comunitaria.