Maximiliano de Habsburgo fue un archiduque austríaco que aceptó convertirse en emperador de México con el apoyo de Francia y la iglesia católica en el Segundo Imperio Mexicano. Sin embargo, encontró muchos problemas al llegar a México y fue finalmente capturado y ejecutado por orden del presidente Benito Juárez en 1867 a pesar de las presiones internacionales para perdonar su vida.