Las empresas deben actuar de forma ética en el comercio electrónico mediante la protección de la información del cliente, el ofrecimiento de productos y servicios de calidad, y el cumplimiento de las leyes para generar confianza. Asimismo, deben tomar medidas para garantizar la seguridad de las transacciones electrónicas, como la protección de datos personales y el manejo legal de contraseñas y códigos bancarios.