Este documento clasifica los actos de comercio en tres categorías: actos absolutamente comerciales como cheques y letras de cambio, actos relativamente comerciales como el arrendamiento, y actos que dimanan de empresas editoriales y tipográficas. También excluye actividades como la agricultura, artesanía, aquellas con alto nivel intelectual, y las que suponen una subordinación a un patrono.