El acueducto de Segovia fue construido en los siglos I-II d.C. para transportar agua desde el manantial de Fuenfría, ubicado a 17 km de la ciudad, hasta la población romana en Segovia. Consiste en 166 arcos de sillería de granito distribuidos en 4 secciones, y alcanza una altura máxima de 29 metros. Su función era abastecer de agua a la ciudad, aunque hoy en día su uso es principalmente turístico.