Las rocas terrestres se clasifican en magmáticas, metamórficas y sedimentarias según su origen, y tienen aplicaciones importantes en construcción y otros usos industriales. Las rocas ígneas, como el granito y el basalto, son producto del enfriamiento del magma, mientras que las sedimentarias, como la caliza y la arenisca, se forman por la acumulación y consolidación de materiales. Las rocas metamórficas, como el mármol, resultan de la transformación de otras rocas bajo calor y presión, y se utilizan en diversas aplicaciones constructivas.