El documento describe el aumento del extractivismo y el consumo de recursos naturales a nivel mundial, lo que está alterando los ecosistemas y ciclos biogeoquímicos. Señala que América Latina provee una gran cantidad de recursos a países desarrollados, lo que genera dependencia y tensiones geopolíticas. También menciona el aumento de conflictos sociales en la región debido al despojo de tierras y recursos para proyectos extractivos.