El documento analiza la relación del fiscal argentino Alberto Nisman con el sionismo, destacando su participación activa en eventos del American Jewish Committee y AIPAC, lo que sugiere su militancia en estos movimientos políticos. Se plantea que Nisman hizo acusaciones contra Irán basadas en informes de servicios de inteligencia de EE. UU. e Israel, actuando más como un agente político que como un fiscal imparcial. A lo largo del texto, se critica la falta de independencia en su labor judicial en el contexto del caso AMIA.