El documento resume las conclusiones del Sínodo de los Obispos de 2005 sobre la Eucaristía. Resalta que la Eucaristía es el don más grande de Jesús que revela el amor infinito de Dios. También reafirma la doctrina de la Iglesia sobre el celibato sacerdotal y no admitir a la comunión a los divorciados vueltos a casar. Exhorta a una mejor catequesis eucarística y fomento de la adoración para redescubrir el significado de este sacramento.