La encíclica 'Qui Pluribus' de Pío IX condena la indiferencia religiosa y reafirma la autoridad de la Iglesia en la interpretación de la fe y la razón, resaltando su infalibilidad. También aborda la oposición de la religión católica al comunismo y otros errores contemporáneos y exhorta a los obispos a proteger y enseñar la fe a sus fieles. El documento subraya la necesidad de una adecuada formación del clero y la obediencia a la autoridad civil, mientras aboga por una vida ejemplar de los sacerdotes para atraer a los creyentes.