Una madre y su hija observan rosas en un jardín, donde la niña interpreta que una rosa llora por las espinas. Un jardinero les explica que las espinas son un recordatorio del dolor, relacionado con el sufrimiento de Jesús, quien soportó una corona de espinas por amor a la humanidad. Esto muestra cómo la belleza de las rosas puede simbolizar tanto el amor como el sufrimiento.