La anorexia nerviosa es uno de los trastornos alimentarios más comunes entre adolescentes. Provoca una pérdida excesiva de peso por preocupación por la forma del cuerpo y conduce a síntomas físicos y emocionales como piel seca, baja presión arterial, depresión y miedo al aumento de peso. El apoyo familiar es crucial para el tratamiento, que incluye una dieta balanceada, control psicológico y abandono de conductas dañinas como dietas estrictas.