Los antipsicóticos son fármacos utilizados principalmente para tratar la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos, con una clasificación en típicos y atípicos, cada uno con diferentes mecanismos de acción y farmacocinética. La esquizofrenia se caracteriza por síntomas positivos y negativos que afectan la cognición, con una predisposición genética y neurobiológica. Además, los antipsicóticos tienen efectos adversos que incluyen síntomas extrapiramidales y alteraciones metabólicas, y se utilizan también en otros trastornos como el trastorno bipolar y demencias.