El documento describe un estudio que encontró que aprender a leer cambia la forma en que percibimos secuencias de objetos, permitiéndonos analizarlas de manera más flexible y detallada. El estudio comparó la capacidad de analfabetos y personas alfabetizadas para distinguir cadenas de letras con transposiciones, y encontró que solo los alfabetizados podían hacerlo de manera efectiva. Esto demuestra que la flexibilidad visual en la lectura se debe al aprendizaje de la lectura, no es una característica general del sistema visual.