El arte romano se caracterizó por su sincretismo, mezclando influencias helenísticas y etruscas. Evolucionó a lo largo de mil años desde la Monarquía hasta el Bajo Imperio, adaptándose a cada periodo histórico. La arquitectura romana destacó por su firmeza, utilidad y belleza. Construyeron ciudades, casas, edificios públicos como basílicas y termas, y obras de ingeniería como acueductos y puentes.