La Reforma Agraria en Chile produjo cambios radicales en la estructura de la propiedad de tierras agrícolas a través de la redistribución de tierras entre 1962 y 1982. El proceso consistió en la expropiación de tierras de grandes propietarios y su entrega a campesinos sin tierra con el objetivo de mejorar su situación y aumentar la productividad agrícola. Sin embargo, alrededor del 40% de los campesinos favorecidos terminaron vendiendo sus parcelas y convirtiéndose en trabajadores agrícolas,