El arte bizantino, que surge en el siglo VI, es una manifestación cultural que integra influencias helenísticas y romanas, estableciendo su capital en Constantinopla. Se divide en tres etapas principales y destaca por su arquitectura, como la famosa iglesia de Santa Sofía, y su pintura, caracterizada por el uso de mosaicos. Además, la literatura bizantina refleja un legado cultural que abarca poesía y prosa, aunque adaptada a un contexto histórico y social específico.