La muerte sigue siendo un tema tabú en la sociedad, a diferencia del sexo que ya no es un tabú. El documento analiza cómo la muerte se ha mantenido como un misterio que la gente evita hablar, mientras que el sexo ya se considera una libertad. Examina la muerte desde una perspectiva escatológica cristiana, viendo la muerte no como un final sino como un tránsito hacia la vida eterna gracias a la resurrección de Cristo.