El documento analiza la evolución del campo político boliviano, especialmente en Santa Cruz, desde 1982 hasta 2014, caracterizando períodos de unipolaridad, polarización antagónica y estabilización. Se destacan las crisis de legitimidad y gobernabilidad, así como el papel de los movimientos sociales en la reconfiguración política y la emergencia de nuevos modelos de economía y creencias. Además, se enfatiza la transformación de la relación entre el estado y la región, incluyendo el impacto de clivajes políticos y económicos en el bloque de poder cruceño.