El documento analiza la doble transición política en El Salvador tras las elecciones de 2009, resaltando cambios significativos en el empoderamiento ciudadano y la alternancia en el poder, así como los rezagos de desigualdades económicas y sociales. A pesar de los avances en la democracia, persisten desafíos críticos como la inseguridad, la polarización política y la falta de crecimiento económico. Los líderes ven la posibilidad de generar acuerdos entre actores políticos y sociales, pero también una creciente insatisfacción que podría poner en riesgo los logros institucionales.