El documento describe dos casos recientes de suicidio de niños en España y Estados Unidos debido al acoso escolar que sufrían. También critica la política chilena contra el bullying por ser liviana, sesgada y por no abordar las causas estructurales de la violencia en las escuelas públicas. Señala que el enfoque del gobierno ignora factores como la pobreza y prioriza soluciones a corto plazo como multar colegios en vez de fortalecer los recursos para prevenir el acoso.