(1) El documento discute la relación entre la filosofía y el aprendizaje cristiano, argumentando que no son incompatibles. (2) Señala que la fe y la razón son dones de Dios, y ambas deben ser parte de la educación cristiana. (3) Sostiene que un cristiano educado puede ser un comunicador más efectivo de la fe, y que crecer intelectualmente no perjudica la fe.