Nombre: Fransheska Aranda
Colegio: Stanford
Curso: Religión
Grado: 5 de Secundaria
Año:
2015
I n t r o d u c c i ó n
En éste articulo voy a realizar unas reflexiones que se enmarcan dentro de una postura creyente pero
necesitada de dialogo con la razón. Porque considero que una autentica inculturación de la fe sólo se puede
dar de una manera plena si ésta alcanza el mundo del pensamiento. Este reto es similar -y probablemente se
repetirá a lo largo de la historia -al que tuvieron que realizar los primeros cristianos, pero hoy se hace mas
necesario en una sociedad donde no sólo hay indiferencia hacia la fe sino que en muchos sectores de ella
existe hasta desconfianza en la propia razón. Es tal la situación, que muchos cristianos consideran que la fe
no tiene nada que ver con la razón, o que esta última suele estar en contradicción con la primera en muchas
ocasiones. Se llega en determinados ambientes a consolidar mentalidades cristianas que desconocen que la
fe por el contrario eleva y perfecciona en continuidad a la razón. Mentalidades para las cuales es imposible
la integración de ambas. Para ellos no es posible la existencia de cristianos que vivan una experiencia
intelectual unitaria de las dos. Es decir, cristianos en los cuales sea imposible advertir donde se encuentra
las fronteras de su razón y de su fe pero que ellos saben distinguirlas y unirlas orgánicamente en su mente
de creyentes.
Pasados ya mas de doce años que se publicó por Juan Pablo II la encíclica Fides et Ratio considero que su
actualidad sigue siendo vigente tanto para incultura la fe cristiana como para ayudar a la razón humana a no
ceder ante el pensamiento débil actual. El propósito de este breve artículo es recordar algunas de las tesis
principales de esta encíclica y mostrar su validez en el debate cultural actual.
Capitulo I
LA REVELACION DE LA SABIDURIA DE
DIOS.
En este primer capítulo, el Papa nos presenta el conocimiento
que viene de la fe, “la Revelación como conocimiento que
Dios mismo ofrece al hombre.” De este modo, no hace ver
que, "además del conocimiento propio de la razón humana,
capaz por su naturaleza de llegar hasta el Creador, existe un
conocimiento que es peculiar de la fe". En efecto, son dos
verdades que no se enredan, ni una hace que este demás la
otra.
Capitulo II
CREDO UT INTELLEGAM « La sabiduría
todo lo sabe y entiende »
En este segundo capítulo se destaca que en la Sagrada Escritura está la
seguridad de que hay una intensa unidad entre el discernimiento de la
razón y el de la fe y que ciertamente no podemos prescindir del
conocimiento que allí nos entrega Dios si es nuestro de tener respuestas
a sobre nuestra existencia
Capítulo III
INTELLEGO UT CREDAM, Caminando en
busca de la verdad
En este tercer capítulo, sobre “entender para creer”, el Papa Juan Pablo II,
considera la premisa que el hombre desea conocer la verdad. En efecto, el
hombre, con su razón, desde toda su vida se interroga sobre todas las cosas, y
dice: “Incluso la vida diaria muestra cuán interesado está cada uno en
descubrir, más allá de lo conocido de oídas, cómo están verdaderamente las
cosas”. Su búsqueda tiende hacia una verdad que pueda explicar el sentido de
la vida. Esta verdad también se encuentra en el testimonio de los otros, lo cual
forma parte de la existencia normal de una persona: "En la vida de un hombre,
las verdades simplemente creídas son mucho más numerosas que las
adquiridas mediante la constatación personal".
Capitulo IV
RELACION ENTRE LA FE Y LA
RAZON
En este capítulo, el Papa expresa que "Los primeros cristianos, para
hacerse comprender por los paganos, no podían referirse sólo a 'Moisés
y los Profetas'; debían también apoyarse en el conocimiento natural de
Dios y en la voz de la conciencia moral de cada hombre". También nos
presenta el ejemplo de los Padres de la Iglesia, los cuales, "fueron
capaces de sacar a la luz plenamente lo que todavía permanecía
implícito y propedéutico en el pensamiento de los grandes filósofos
antiguos".
Capitulo V
INTERVENCIONES DEL MAGISTERIO
EN CUESTIONES FILOSOFICAS
En este capítulo quinto se mencionan diversos pronunciamientos del Magisterio sobre
cuestiones filosóficas. El Papa expone que “El Magisterio eclesiástico puede y debe,
por tanto, ejercer con autoridad, a la luz de la fe, su propio discernimiento crítico en
relación con las filosofías y las afirmaciones que se contraponen a la doctrina
cristiana.”
Se considera desde la idea de que "la Iglesia no propone una filosofía propia ni
canoniza una filosofía particular con menoscabo de otras", pero sí "tiene el deber de
indicar lo que en un sistema filosófico puede ser incompatible con su fe". Está claro,
además, que "ninguna forma histórica de filosofía puede legítimamente pretender
abarcar toda la verdad, ni ser la explicación plena del ser humano, del mundo y de la
relación del hombre con Dios".
Capitulo VI
INTERACCION ENTRE TEOLOGIA Y
FILOSOFIA
En este capitulo, tratando de establecer la armonía entre filosofía y teología, el Papa lo
inicia exponiendo: “palabra de Dios se dirige a cada hombre, en todos los tiempos y
lugares de la tierra; y el hombre es naturalmente filósofo. Por su parte, la teología, en
cuanto elaboración refleja y científica de la inteligencia de esta palabra a la luz de la fe,
no puede prescindir de relacionarse con las filosofías elaboradas de hecho a lo largo de
la historia, tanto para algunos de sus procedimientos como también para lograr sus
tareas específicas”.
Con esto, este capítulo está dedicado a las exigencias que las diversas disciplinas
teológicas deben mantener en relación con el saber filosófico. La idea central es que sin
la aportación de la filosofía no se podrían ilustrar determinados contenidos teológicos.
Capítulo VII
EXIGENCIAS Y COMETIDOS ACTUALES.
Exigencias irrenunciables de la palabra de Dios
Comienza este capítulo, diciendo que: “La Sagrada Escritura contiene, de manera
explícita o implícita, una serie de elementos que permiten obtener una visión del
hombre y del mundo de gran valor filosófico. Los cristianos han tomado conciencia
progresivamente de la riqueza contenida en aquellas páginas sagradas.” El tema en el
cual se centra este capítulo, es la revelación como el “punto de referencia y de
confrontación" entre la filosofía y la fe. La Sagrada Escritura contiene una serie de
elementos que permiten obtener una visión del hombre y del mundo de gran valor
filosófico. De ella se deduce que "la realidad que experimentamos no es el absoluto".
La convicción fundamental de esta "filosofía" contenida en la Biblia es que "la vida
humana y el mundo tienen un sentido y están orientados hacia su cumplimiento, que se
realiza en Jesucristo".
C o n c l u s i o n e s
Con esta Encíclica, el Papa Juan Pablo II salió en 1998 al paso ante el peligro de un
enmudecimiento en cuanto a la relación fe-razón.
Con su “parresia ”,con la franqueza intrépida de la fe, ha cumplido un servicio no sólo
para la Iglesia, sino también para la humanidad .Debemos estarle agradecidos por ello.
“ Verdad y libertad, o bien van juntas, o juntas perecen miserablemente” ( n. 90 ).Es
una llamada de Juan Pablo II a todo hombre de bien y de verdad, a despertar la
conciencia de la verdadera libertad.
“Los éxitos innegables de la investigación científica y tecnología han contribuido a
difundir una mentalidad cientifista, que lleva al empobrecimiento de la reflexión
humana". "Cientifismo y pragmatismo llevan a la actitud de desconfianza respecto de
los grandes recursos cognoscitivos del ser humano”.
Fides et ratio

Fides et ratio

  • 1.
    Nombre: Fransheska Aranda Colegio:Stanford Curso: Religión Grado: 5 de Secundaria Año: 2015
  • 3.
    I n tr o d u c c i ó n En éste articulo voy a realizar unas reflexiones que se enmarcan dentro de una postura creyente pero necesitada de dialogo con la razón. Porque considero que una autentica inculturación de la fe sólo se puede dar de una manera plena si ésta alcanza el mundo del pensamiento. Este reto es similar -y probablemente se repetirá a lo largo de la historia -al que tuvieron que realizar los primeros cristianos, pero hoy se hace mas necesario en una sociedad donde no sólo hay indiferencia hacia la fe sino que en muchos sectores de ella existe hasta desconfianza en la propia razón. Es tal la situación, que muchos cristianos consideran que la fe no tiene nada que ver con la razón, o que esta última suele estar en contradicción con la primera en muchas ocasiones. Se llega en determinados ambientes a consolidar mentalidades cristianas que desconocen que la fe por el contrario eleva y perfecciona en continuidad a la razón. Mentalidades para las cuales es imposible la integración de ambas. Para ellos no es posible la existencia de cristianos que vivan una experiencia intelectual unitaria de las dos. Es decir, cristianos en los cuales sea imposible advertir donde se encuentra las fronteras de su razón y de su fe pero que ellos saben distinguirlas y unirlas orgánicamente en su mente de creyentes. Pasados ya mas de doce años que se publicó por Juan Pablo II la encíclica Fides et Ratio considero que su actualidad sigue siendo vigente tanto para incultura la fe cristiana como para ayudar a la razón humana a no ceder ante el pensamiento débil actual. El propósito de este breve artículo es recordar algunas de las tesis principales de esta encíclica y mostrar su validez en el debate cultural actual.
  • 5.
    Capitulo I LA REVELACIONDE LA SABIDURIA DE DIOS. En este primer capítulo, el Papa nos presenta el conocimiento que viene de la fe, “la Revelación como conocimiento que Dios mismo ofrece al hombre.” De este modo, no hace ver que, "además del conocimiento propio de la razón humana, capaz por su naturaleza de llegar hasta el Creador, existe un conocimiento que es peculiar de la fe". En efecto, son dos verdades que no se enredan, ni una hace que este demás la otra.
  • 6.
    Capitulo II CREDO UTINTELLEGAM « La sabiduría todo lo sabe y entiende » En este segundo capítulo se destaca que en la Sagrada Escritura está la seguridad de que hay una intensa unidad entre el discernimiento de la razón y el de la fe y que ciertamente no podemos prescindir del conocimiento que allí nos entrega Dios si es nuestro de tener respuestas a sobre nuestra existencia
  • 7.
    Capítulo III INTELLEGO UTCREDAM, Caminando en busca de la verdad En este tercer capítulo, sobre “entender para creer”, el Papa Juan Pablo II, considera la premisa que el hombre desea conocer la verdad. En efecto, el hombre, con su razón, desde toda su vida se interroga sobre todas las cosas, y dice: “Incluso la vida diaria muestra cuán interesado está cada uno en descubrir, más allá de lo conocido de oídas, cómo están verdaderamente las cosas”. Su búsqueda tiende hacia una verdad que pueda explicar el sentido de la vida. Esta verdad también se encuentra en el testimonio de los otros, lo cual forma parte de la existencia normal de una persona: "En la vida de un hombre, las verdades simplemente creídas son mucho más numerosas que las adquiridas mediante la constatación personal".
  • 8.
    Capitulo IV RELACION ENTRELA FE Y LA RAZON En este capítulo, el Papa expresa que "Los primeros cristianos, para hacerse comprender por los paganos, no podían referirse sólo a 'Moisés y los Profetas'; debían también apoyarse en el conocimiento natural de Dios y en la voz de la conciencia moral de cada hombre". También nos presenta el ejemplo de los Padres de la Iglesia, los cuales, "fueron capaces de sacar a la luz plenamente lo que todavía permanecía implícito y propedéutico en el pensamiento de los grandes filósofos antiguos".
  • 9.
    Capitulo V INTERVENCIONES DELMAGISTERIO EN CUESTIONES FILOSOFICAS En este capítulo quinto se mencionan diversos pronunciamientos del Magisterio sobre cuestiones filosóficas. El Papa expone que “El Magisterio eclesiástico puede y debe, por tanto, ejercer con autoridad, a la luz de la fe, su propio discernimiento crítico en relación con las filosofías y las afirmaciones que se contraponen a la doctrina cristiana.” Se considera desde la idea de que "la Iglesia no propone una filosofía propia ni canoniza una filosofía particular con menoscabo de otras", pero sí "tiene el deber de indicar lo que en un sistema filosófico puede ser incompatible con su fe". Está claro, además, que "ninguna forma histórica de filosofía puede legítimamente pretender abarcar toda la verdad, ni ser la explicación plena del ser humano, del mundo y de la relación del hombre con Dios".
  • 10.
    Capitulo VI INTERACCION ENTRETEOLOGIA Y FILOSOFIA En este capitulo, tratando de establecer la armonía entre filosofía y teología, el Papa lo inicia exponiendo: “palabra de Dios se dirige a cada hombre, en todos los tiempos y lugares de la tierra; y el hombre es naturalmente filósofo. Por su parte, la teología, en cuanto elaboración refleja y científica de la inteligencia de esta palabra a la luz de la fe, no puede prescindir de relacionarse con las filosofías elaboradas de hecho a lo largo de la historia, tanto para algunos de sus procedimientos como también para lograr sus tareas específicas”. Con esto, este capítulo está dedicado a las exigencias que las diversas disciplinas teológicas deben mantener en relación con el saber filosófico. La idea central es que sin la aportación de la filosofía no se podrían ilustrar determinados contenidos teológicos.
  • 11.
    Capítulo VII EXIGENCIAS YCOMETIDOS ACTUALES. Exigencias irrenunciables de la palabra de Dios Comienza este capítulo, diciendo que: “La Sagrada Escritura contiene, de manera explícita o implícita, una serie de elementos que permiten obtener una visión del hombre y del mundo de gran valor filosófico. Los cristianos han tomado conciencia progresivamente de la riqueza contenida en aquellas páginas sagradas.” El tema en el cual se centra este capítulo, es la revelación como el “punto de referencia y de confrontación" entre la filosofía y la fe. La Sagrada Escritura contiene una serie de elementos que permiten obtener una visión del hombre y del mundo de gran valor filosófico. De ella se deduce que "la realidad que experimentamos no es el absoluto". La convicción fundamental de esta "filosofía" contenida en la Biblia es que "la vida humana y el mundo tienen un sentido y están orientados hacia su cumplimiento, que se realiza en Jesucristo".
  • 12.
    C o nc l u s i o n e s Con esta Encíclica, el Papa Juan Pablo II salió en 1998 al paso ante el peligro de un enmudecimiento en cuanto a la relación fe-razón. Con su “parresia ”,con la franqueza intrépida de la fe, ha cumplido un servicio no sólo para la Iglesia, sino también para la humanidad .Debemos estarle agradecidos por ello. “ Verdad y libertad, o bien van juntas, o juntas perecen miserablemente” ( n. 90 ).Es una llamada de Juan Pablo II a todo hombre de bien y de verdad, a despertar la conciencia de la verdadera libertad. “Los éxitos innegables de la investigación científica y tecnología han contribuido a difundir una mentalidad cientifista, que lleva al empobrecimiento de la reflexión humana". "Cientifismo y pragmatismo llevan a la actitud de desconfianza respecto de los grandes recursos cognoscitivos del ser humano”.