Un desarrollador debe asegurar una buena calidad de software mediante el control de proyectos, la detección y corrección de errores, y escuchando los requerimientos del cliente. Factores como la operatividad y adaptabilidad son importantes. No es posible medir directamente la calidad del software, sino sus atributos, como la funcionalidad y seguridad. La certificación garantiza procesos de desarrollo de calidad más que el producto final.