La ciencia es fundamental para el desarrollo humano pero a menudo se da más importancia a los beneficios personales que a los valores humanos. Aunque la ciencia puede resolver muchos problemas, no es la solución para todos los problemas humanos. El uso correcto o incorrecto de la ciencia depende de la ética individual para utilizarla de manera responsable y no dañina, poniendo a la ciencia al servicio de los seres humanos y no al revés.