La educación no formal abarca programas de alfabetización de adultos, formación cívica, social y política, y educación ambiental y ecológica. No requiere lugares fijos ni horarios estrictos, y sus educadores pueden ser personal pedagógico, voluntarios u otros. Los contenidos se adaptan a cada territorio y son más prácticos que abstractos. La educación no formal clasifica sus ofertas en funciones relacionadas con la educación formal, el trabajo, el ocio cultural y aspectos de la vida cotidiana y social.