El documento reflexiona sobre el surgimiento de una ciudadanía activa indígena en América Latina, como expresión de un nuevo sujeto indígena. Los movimientos indígenas han luchado por otorgar nuevos significados a la ciudadanía, participación política y democracia. Se argumenta que la constitución de sujetos sociales activos indígenas, basados en el reconocimiento de la diferencia cultural, incide en la definición de un nuevo escenario político más inclusivo e institucionalizado.