Una clase define el estado y comportamiento de un objeto, actuando como plantilla para crear instancias de objetos. Una clase representa un concepto como una persona o lugar, delimitando sus posibles estados y definiendo su comportamiento a través de atributos y métodos. Técnicamente, una clase consiste en metadatos que describen su interfaz y estructura, especificando cómo interactuar con la clase y sus instancias. Los lenguajes de programación soportan diferentes características de clases como herencia y encapsulamiento.