El documento aborda la importancia del dibujo y el croquis en la formación de arquitectos, destacando su papel como herramientas fundamentales para concebir y entender el espacio. Se discuten los objetivos de los talleres de gráfica y la relación entre la representación gráfica y la percepción emocional del entorno. Además, se enfatiza cómo el croquis permite una captura rápida de ideas y sentimientos, convirtiéndose en una expresión íntima del arquitecto.