El documento describe el sorprendente auge de la cocina peruana en la última década, destacando su evolución de ser menospreciada a convertirse en un símbolo de orgullo nacional y en un atractivo turístico global. Se menciona el crecimiento de festivales gastronómicos, escuelas culinarias y la aparición de una nueva generación de chefs que han ayudado a reivindicar la gastronomía peruana en el extranjero. Además, la cocina ha logrado desarrollar un sentido de identidad cultural en el país y ha catalizado oportunidades económicas a través de la creación de franquicias y el aumento del turismo gastronómico.