El autor argumenta que la institución de la familia y el matrimonio están en crisis debido a conflictos sociales, psicológicos y espirituales. Sin embargo, estas instituciones fueron creadas por Dios y no desaparecerán. El Estado debe proteger la familia y debemos resistir pacíficamente aquello que la amenace. Aunque la sociedad moderna está en crisis, los jóvenes deben entender que Dios instituyó el matrimonio entre un hombre y una mujer y orar por ayuda para formar una familia fuerte.