El Coliseo romano, construido bajo la dinastía Flavia entre el 71 y el 80 d.C., sirvió como un importante anfiteatro para espectáculos de gladiadores y otros entretenimientos, reflejando la cultura y la política de la Roma antigua. A lo largo de los siglos, el Coliseo enfrentó daños y transformaciones, incluyendo su uso religioso tras la cristianización, aunque originalmente no fue erigido en honor a una deidad. Hoy en día es reconocida como una maravilla mundial y Patrimonio de la Humanidad, atrayendo millones de turistas cada año.