Este documento describe el encuentro de Jesús con la mujer samaritana en Juan 4. Resalta que Jesús, siendo judío, habló con una mujer samaritana, lo cual violaba las costumbres sociales. Jesús le ofreció "agua viva" que representa la salvación eterna. Aunque ella tenía una vida pecaminosa, Jesús la confrontó amablemente sobre esto y la mujer reconoció a Jesús como el Mesías. Ella compartió la noticia con otros samaritanos, quienes creyeron en Jesús a pesar de ser marginados, al contrario de los