EL CONDE LUCANOR
 Institución Educativa INEM “Luis López De
Mesa”.
 Comercio Internacional, 10°10.
 Lic. Yolanda García, Español.
INTEGRANTES:
 Quintero Mendez Erika Alejandra.
 Rey Castillo Laura Valentina.
Introducción.
• Basándonos en las enseñanzas que deja cada
cuento del Conde Lucanor, se elaboraran
pequeñas historias respecto a éstas.
Humildad.
Cierto día, un hombre acaudalado se quejaba de su suerte e
infortuna, maldiciendo su suerte porque sus riquezas habían
dejado de crecer y darle todo lo que, en su momento, dieron.
¿Qué haré, mujer, qué? Le decía a su esposa, una bella mujer― ―
de carácter feroz. La mujer, cansada de las frustraciones de su
esposo, le dijo:
Acompáñeme, te llevaré a un lugar que te cambiará Rodolfo,― ―
irritado, aceptó. Simona, como se llamaba su mujer, lo trajo hasta
donde vivían los más pobres hombres que trabajaban para él.
Tú te quejas por bobadas dijo la mujer y culpas a tus― ― ―
hombres. Pues, bien, amado mío, mira que otros está peor que tú.
Rodolfo contempló la miseria en la que vivían en sus―
trabajadores y las hambrunas con las que convivían. Jamás se
volvió quejar de su suerte, pues al menos él tenía ropa decente y
comida en una casa con comodidades.
CUENTO X.CUENTO X.
Oruga y Mariposita.
Oruga Mary fue la última de sus hermanas en poder formarOruga Mary fue la última de sus hermanas en poder formar
crisálida. Cierta vez, Mariposita Sarita se burlaba de su aspectocrisálida. Cierta vez, Mariposita Sarita se burlaba de su aspecto
regordete y de que, con todo el tiempo que llevaba, no fueseregordete y de que, con todo el tiempo que llevaba, no fuese
capaz de transformarse ya.capaz de transformarse ya.
Serás fea para siempre se mofaba Mariposita. Oruga Mary― ―Serás fea para siempre se mofaba Mariposita. Oruga Mary― ―
siempre la dejaba burlarse de ella y le permitía, contra todosiempre la dejaba burlarse de ella y le permitía, contra todo
pronóstico, que la humillase de cualquier forma; luego, ella, enpronóstico, que la humillase de cualquier forma; luego, ella, en
su soledad, se echaba a llorar. Sin embargo, ese día, la copa sesu soledad, se echaba a llorar. Sin embargo, ese día, la copa se
llenó. Oruga Mary frunció sus cejitas y miró, sin gota dellenó. Oruga Mary frunció sus cejitas y miró, sin gota de
emoción, a su hermana.emoción, a su hermana.
Te equivocas, un día, yo me transformaré y seré más―Te equivocas, un día, yo me transformaré y seré más―
hermosa. Pero, dime hermana, ¿qué harás tú para quitar esehermosa. Pero, dime hermana, ¿qué harás tú para quitar ese
horrible color y la pequeñez de tus alas? Oruga Mary se sintió―horrible color y la pequeñez de tus alas? Oruga Mary se sintió―
orgullosa cuando dejó a su hermana en silencio.orgullosa cuando dejó a su hermana en silencio.
Oruga Mary siguió su camino, esta vez, sin ningún temor.
Nunca sientas temor sin ninguna razón,Nunca sientas temor sin ninguna razón,
y defiéndete bien, como un varón.y defiéndete bien, como un varón.
CUENTO XII.CUENTO XII.
Falsa amistad.
Hace tiempo, una mujer de gran belleza, avariciosas y
embustera, hirió aquella mujer que, contra todo pronóstico,
siempre la ayudó y aceptó. Lisbeth sabía de la crueldad de su
amiga, mas jamás esperó que la traicionase o hiriese. En su
inocencia, ella no veía la maldad de su amiga, Anabella.
Lisbeth se engañaba con la ilusión de que Annie la amaba
tanto, como ella a la susodicha. Por eso, aunque Annie siempre
le había roto promesas y destruido sueños, Liz la perdonaba.
Era un error, y, como se decía a sí misma, ¿quién era ella para
juzgarla? Hasta que un día, decepcionada por la falta de
interés de Annie y desencantaba por su crueldad, le comentó de
un ungüento. Lisbeth quería alejarse de Anabella, se había
cansado de su crueldad y mofa hacia ella. De sus lágrimas
falsas.
• ――¿Y es verdad lo qué dicen? Preguntó la mujer, avara de―¿Y es verdad lo qué dicen? Preguntó la mujer, avara de―
conseguir aquel ungüento de la belleza y salud eterna.conseguir aquel ungüento de la belleza y salud eterna.
Lisbeth asintió, aunque en su interior, sabía que era mentira.Lisbeth asintió, aunque en su interior, sabía que era mentira.
El ungüento solo era un jarabe que ella debía tomar paraEl ungüento solo era un jarabe que ella debía tomar para
cuando tuviese tos.cuando tuviese tos.
Yo siempre lo necesito, pero solo una vez musitó , pues la― ― ―Yo siempre lo necesito, pero solo una vez musitó , pues la― ― ―
flor solo crece una vez. Sin ese remedio, moriría. ¿Podrías ir?flor solo crece una vez. Sin ese remedio, moriría. ¿Podrías ir?
La pregunta se formuló y la susodicha aceptó. Liz jamás―La pregunta se formuló y la susodicha aceptó. Liz jamás―
volvió a saber de Annie, pues ésta nunca regresó de su viaje,volvió a saber de Annie, pues ésta nunca regresó de su viaje,
creyendo que Liz le robaría aquel jarabe que en ningunacreyendo que Liz le robaría aquel jarabe que en ninguna
ocasiono le funcionó.ocasiono le funcionó.
• A quien te haga mal, aunque sea a su pesar,A quien te haga mal, aunque sea a su pesar,
busca la forma de siempre alejarlo.busca la forma de siempre alejarlo.
CUENTO XIII.CUENTO XIII.
La riqueza del pobre y la pobreza delLa riqueza del pobre y la pobreza del
rico.rico.
Cierta vez, un acaudalado hombre caminaba por el sendero d
un bosque frondoso y poco luminoso. Era su rutina, lo hacía,
simplemente, para recordar lo pobre que había sido
en su momento. También porque, a pesar de la riqueza que
crecía cada día más, aquel hombre entristecía del mismo
tamaño que aumentaban sus arcas. No había nada que
quitase la mueca de amargura que se había apoderado su
atractivo rostro.
―Era más feliz antes ―musitó―, y eso que no tenía un
penique en el bolsillo. ―Ahora, los trajes eran
bordados con oro y rebosaban sus bolsillos de
monedas. Caminó, distraído, con la mirada gacha y los
hombros caídos. Entonces, de pronto, oyó el sonido de
una risa y un hombre, mal vestido, apareció en el
umbral del camino. Corría y reía, mientras que
intentaba huir de un perro juguetón. El hombre rico
se detuvo y miró, con más tristeza, la felicidad ajena.
Él podía ser rico y lleno de manjares pero, muy dentro
de sí, se sentía miserable. Ya no podía comer lo que
deseaba sin temor, tampoco tenía amigos de corazón.
Todo la despreocupación y felicidad que había sentido se había
ido de su mundo. Vio, con aflicción, cómo se alejaba aquel
hombre de ropajes sucios y comprendió, en lúgubre silencio, que
ahí, en ese hombre, iba toda su felicidad y esa buena vida, llena
de sinceridad y amistad. Él mismo había ocasionado su desdicha,
pues había puesto de primera su deseo de enriquecer. Tanto, que
alejó a todos los que lo amaron por quién era y no miró, ni
siquiera una vez, cómo conseguía su dinero. Lágrimas cayeron de
sus ojos y, desilusionado, admitió el error de haber seguido el
dinero.
Amarás sobre todo el tesoro verdadero,Amarás sobre todo el tesoro verdadero,
despreciarás, en fin, el bien perecedero.despreciarás, en fin, el bien perecedero.
CUENTO XIV.CUENTO XIV.
THE END.

Conde Lucanor

  • 1.
    EL CONDE LUCANOR Institución Educativa INEM “Luis López De Mesa”.  Comercio Internacional, 10°10.  Lic. Yolanda García, Español. INTEGRANTES:  Quintero Mendez Erika Alejandra.  Rey Castillo Laura Valentina.
  • 2.
    Introducción. • Basándonos enlas enseñanzas que deja cada cuento del Conde Lucanor, se elaboraran pequeñas historias respecto a éstas.
  • 3.
    Humildad. Cierto día, unhombre acaudalado se quejaba de su suerte e infortuna, maldiciendo su suerte porque sus riquezas habían dejado de crecer y darle todo lo que, en su momento, dieron. ¿Qué haré, mujer, qué? Le decía a su esposa, una bella mujer― ― de carácter feroz. La mujer, cansada de las frustraciones de su esposo, le dijo: Acompáñeme, te llevaré a un lugar que te cambiará Rodolfo,― ― irritado, aceptó. Simona, como se llamaba su mujer, lo trajo hasta donde vivían los más pobres hombres que trabajaban para él. Tú te quejas por bobadas dijo la mujer y culpas a tus― ― ― hombres. Pues, bien, amado mío, mira que otros está peor que tú. Rodolfo contempló la miseria en la que vivían en sus― trabajadores y las hambrunas con las que convivían. Jamás se volvió quejar de su suerte, pues al menos él tenía ropa decente y comida en una casa con comodidades. CUENTO X.CUENTO X.
  • 4.
    Oruga y Mariposita. OrugaMary fue la última de sus hermanas en poder formarOruga Mary fue la última de sus hermanas en poder formar crisálida. Cierta vez, Mariposita Sarita se burlaba de su aspectocrisálida. Cierta vez, Mariposita Sarita se burlaba de su aspecto regordete y de que, con todo el tiempo que llevaba, no fueseregordete y de que, con todo el tiempo que llevaba, no fuese capaz de transformarse ya.capaz de transformarse ya. Serás fea para siempre se mofaba Mariposita. Oruga Mary― ―Serás fea para siempre se mofaba Mariposita. Oruga Mary― ― siempre la dejaba burlarse de ella y le permitía, contra todosiempre la dejaba burlarse de ella y le permitía, contra todo pronóstico, que la humillase de cualquier forma; luego, ella, enpronóstico, que la humillase de cualquier forma; luego, ella, en su soledad, se echaba a llorar. Sin embargo, ese día, la copa sesu soledad, se echaba a llorar. Sin embargo, ese día, la copa se llenó. Oruga Mary frunció sus cejitas y miró, sin gota dellenó. Oruga Mary frunció sus cejitas y miró, sin gota de emoción, a su hermana.emoción, a su hermana. Te equivocas, un día, yo me transformaré y seré más―Te equivocas, un día, yo me transformaré y seré más― hermosa. Pero, dime hermana, ¿qué harás tú para quitar esehermosa. Pero, dime hermana, ¿qué harás tú para quitar ese horrible color y la pequeñez de tus alas? Oruga Mary se sintió―horrible color y la pequeñez de tus alas? Oruga Mary se sintió― orgullosa cuando dejó a su hermana en silencio.orgullosa cuando dejó a su hermana en silencio.
  • 5.
    Oruga Mary siguiósu camino, esta vez, sin ningún temor. Nunca sientas temor sin ninguna razón,Nunca sientas temor sin ninguna razón, y defiéndete bien, como un varón.y defiéndete bien, como un varón. CUENTO XII.CUENTO XII.
  • 6.
    Falsa amistad. Hace tiempo,una mujer de gran belleza, avariciosas y embustera, hirió aquella mujer que, contra todo pronóstico, siempre la ayudó y aceptó. Lisbeth sabía de la crueldad de su amiga, mas jamás esperó que la traicionase o hiriese. En su inocencia, ella no veía la maldad de su amiga, Anabella. Lisbeth se engañaba con la ilusión de que Annie la amaba tanto, como ella a la susodicha. Por eso, aunque Annie siempre le había roto promesas y destruido sueños, Liz la perdonaba. Era un error, y, como se decía a sí misma, ¿quién era ella para juzgarla? Hasta que un día, decepcionada por la falta de interés de Annie y desencantaba por su crueldad, le comentó de un ungüento. Lisbeth quería alejarse de Anabella, se había cansado de su crueldad y mofa hacia ella. De sus lágrimas falsas.
  • 7.
    • ――¿Y esverdad lo qué dicen? Preguntó la mujer, avara de―¿Y es verdad lo qué dicen? Preguntó la mujer, avara de― conseguir aquel ungüento de la belleza y salud eterna.conseguir aquel ungüento de la belleza y salud eterna. Lisbeth asintió, aunque en su interior, sabía que era mentira.Lisbeth asintió, aunque en su interior, sabía que era mentira. El ungüento solo era un jarabe que ella debía tomar paraEl ungüento solo era un jarabe que ella debía tomar para cuando tuviese tos.cuando tuviese tos. Yo siempre lo necesito, pero solo una vez musitó , pues la― ― ―Yo siempre lo necesito, pero solo una vez musitó , pues la― ― ― flor solo crece una vez. Sin ese remedio, moriría. ¿Podrías ir?flor solo crece una vez. Sin ese remedio, moriría. ¿Podrías ir? La pregunta se formuló y la susodicha aceptó. Liz jamás―La pregunta se formuló y la susodicha aceptó. Liz jamás― volvió a saber de Annie, pues ésta nunca regresó de su viaje,volvió a saber de Annie, pues ésta nunca regresó de su viaje, creyendo que Liz le robaría aquel jarabe que en ningunacreyendo que Liz le robaría aquel jarabe que en ninguna ocasiono le funcionó.ocasiono le funcionó. • A quien te haga mal, aunque sea a su pesar,A quien te haga mal, aunque sea a su pesar, busca la forma de siempre alejarlo.busca la forma de siempre alejarlo. CUENTO XIII.CUENTO XIII.
  • 8.
    La riqueza delpobre y la pobreza delLa riqueza del pobre y la pobreza del rico.rico. Cierta vez, un acaudalado hombre caminaba por el sendero d un bosque frondoso y poco luminoso. Era su rutina, lo hacía, simplemente, para recordar lo pobre que había sido en su momento. También porque, a pesar de la riqueza que crecía cada día más, aquel hombre entristecía del mismo tamaño que aumentaban sus arcas. No había nada que quitase la mueca de amargura que se había apoderado su atractivo rostro.
  • 9.
    ―Era más felizantes ―musitó―, y eso que no tenía un penique en el bolsillo. ―Ahora, los trajes eran bordados con oro y rebosaban sus bolsillos de monedas. Caminó, distraído, con la mirada gacha y los hombros caídos. Entonces, de pronto, oyó el sonido de una risa y un hombre, mal vestido, apareció en el umbral del camino. Corría y reía, mientras que intentaba huir de un perro juguetón. El hombre rico se detuvo y miró, con más tristeza, la felicidad ajena. Él podía ser rico y lleno de manjares pero, muy dentro de sí, se sentía miserable. Ya no podía comer lo que deseaba sin temor, tampoco tenía amigos de corazón.
  • 10.
    Todo la despreocupacióny felicidad que había sentido se había ido de su mundo. Vio, con aflicción, cómo se alejaba aquel hombre de ropajes sucios y comprendió, en lúgubre silencio, que ahí, en ese hombre, iba toda su felicidad y esa buena vida, llena de sinceridad y amistad. Él mismo había ocasionado su desdicha, pues había puesto de primera su deseo de enriquecer. Tanto, que alejó a todos los que lo amaron por quién era y no miró, ni siquiera una vez, cómo conseguía su dinero. Lágrimas cayeron de sus ojos y, desilusionado, admitió el error de haber seguido el dinero. Amarás sobre todo el tesoro verdadero,Amarás sobre todo el tesoro verdadero, despreciarás, en fin, el bien perecedero.despreciarás, en fin, el bien perecedero. CUENTO XIV.CUENTO XIV.
  • 11.