El documento discute la armonía afectiva de la persona. Sostiene que la persona es cuerpo y espíritu mutuamente implicados, y que las dimensiones afectiva, intelectual y volitiva deben desarrollarse de manera equilibrada. También argumenta que los sentimientos desempeñan un papel importante en el conocimiento y las relaciones, y deben educarse para que la persona alcance su plenitud.