Este documento describe la experiencia de un padre al conocer por primera vez a su hija recién nacida, Ana María. Expresa la perplejidad y preguntas que sintió respecto al origen y personalidad de su hija, así como su deseo de aprender a ser un buen padre para ella. También reflexiona sobre las enseñanzas espiritistas de que los hijos son almas reencarnadas, no meras creaciones de sus padres, y que cada persona es única a pesar de compartir genes.