El documento examina la historia y el impacto de las enfermedades tropicales desatendidas en Panamá, destacando la importancia del enfoque colaborativo en la investigación y el desarrollo de tratamientos. Se menciona el papel clave de universidades y centros de investigación en la atención y solución de estos problemas de salud, así como la necesidad urgente de avanzar en la prevención y tratamiento, especialmente para enfermedades como Chagas y leishmaniasis. Además, se señala un incremento en la brecha de salud entre países ricos y pobres, subrayando la responsabilidad ética y estratégica en su control.