Los nuevos retos de salud pública incluyen prevenir enfermedades crónicas relacionadas con estilos de vida poco saludables, como obesidad, sedentarismo y estrés. También incluyen reducir las desigualdades en salud entre grupos y abordar los efectos del cambio climático, como enfermedades transmitidas por vectores y desastres. Se deben fortalecer la vigilancia de enfermedades, la investigación y la capacidad de respuesta ante nuevas amenazas.