García Moreno consolidó el estado oligárquico terrateniente en Ecuador entre 1859-1895. Unificó al país después de años de confusión política y crisis económicas. Implementó reformas para modernizar el país, incluyendo la construcción de ferrocarriles, mejoras educativas y militares, y leyes para regular la administración y economía. También reforzó el poder de la iglesia católica y estableció al catolicismo como la única religión del estado.