Las placas tectónicas se mueven debido a las corrientes de convección en el manto terrestre. Esto causa volcanismo, especialmente en los bordes de las placas donde una placa se desliza por debajo de otra o donde las placas se separan. El movimiento de las placas también genera terremotos e impactos como la liberación de gases y cenizas volcánicas, que afectan a la cultura, ecosistemas, agricultura y otras infraestructuras.