El cognoscitivismo se centra en el estudio de las representaciones mentales y los procesos cognitivos como atención, percepción y memoria, destacando que el aprendizaje es un proceso activo influenciado por las experiencias previas del estudiante. El constructivismo propone que el conocimiento se construye a través de interacciones sociales y experiencias personales, enfatizando la importancia de la enseñanza adaptada a las capacidades del alumno. A través de diversos tipos de constructivismo, como el endógeno y sociocultural, se reconoce la influencia del contexto en la adquisición del conocimiento y se deben fomentar métodos de enseñanza que promuevan la actividad mental y la colaboración.