El documento discute el profesionalismo y la ética en la consultoría. Explica que en los primeros años de la consultoría, cualquier persona podía llamarse consultor, pero ahora se considera una profesión. Un consultor debe tener conocimientos prácticos y teóricos, y actuar de manera imparcial y ética. También cubre las responsabilidades de un consultor profesional y los códigos de conducta que ayudan a establecer normas éticas para proteger a los clientes.